Divina naturaleza viva
Llevo horas apelotonada, inmóvil, con una sensación extremadamente pastosa. Miro a mi alrededor pero todo está muy oscuro, como en un túnel pero sin una luz al fondo, no hay horizonte, no hay sol y tampoco luna. Sinceramente, no sé donde me encuentro pero es un lugar tenebroso.
Esto parece una absurda pesadilla porque yo creí que había despertado hace un buen rato y no. Tengo la mente ennegrecida, algún vestigio del día de ayer me recorre etéreamente pero son trazas muy endebles.
Recuerdo el aire que mecía mi silueta, mis labios acariciados por el rocío de la mañana y esa húmeda caricia del viento que erguía mi alma, enverdeciéndome toda entera, desde la raíz hasta el filo de la sinrazón. Ese olor que emanaba de mi piel, tan arrebatador, tan henchido de frescura, y ahora, no percibo ese olor, parece que mi piel esté descompuesta, podrida desde todos mis adentros, el hedor es insoportable, no me soporto a mi misma, me repugno y no vomito porque no tengo espacio, porque estoy apretujada Dios sabe donde.
Quedan escasos restos de fotogramas sonoros en alguna parte de mi memoria. Recuerdo el canto de los pájaros, el susurro del otoño a mis espaldas y... ese sonido tan extraño, tan socarrón, esos acordes onomatopéyicos penetrantes, berreantes, tan cargantes... Aún no he conseguido olvidar ese eco que avanzaba frente a mi, trapa trapa, trapa trapa..., era muy inquietante, yo solo veía borrones blancos y borrones negros, muchos borrones, y de repente, ¡uy!, ¡zás!, gluglú... ¿dónde estoy? ¿me acuna Morfeo?
Empecé a sentir un triquitraque indecoroso en todo mi cuerpo, sentía como la piel se desgarraba y una sangre cetrina se esparcía en una especie de cueva muy húmeda, con una bestia deslenguada que no paraba de azotarme, ¡zás!, ¡zás!, y un dolor tan intenso que me mareé por completo, quedé inconsciente porque tengo fama de ser algo blandengue, -aunque todos saben que me crezco con unas cuantas gotas de lluvia y que me cercenan con mucha frecuencia porque temen mis desbordamientos campales-, pero esta vez me siento muy machacada, en serio.
Después creo que recobré el conocimiento, eso creo porque aún hoy no sé de qué soy consciente. Solo sé que sentí el cuerpo como si me hubieran trasegado a dentadas, tris, tris, tris... una maldita sensación que no se la deseo ni a mis peores cardos borriqueros.
De pronto, glup, entré como en una espiral, vueltas, y más vueltas. Yo intentaba inútilmente agarrarme con uñas y dientes a las murallas pero eran demasiado resbaladizas, babosas, repugnantes, puagggg... todo fue inútil porque mi cuerpo flaqueaba, mi estabilidad estaba demasiado triturada y debilitada, sin esencia de mi.
Y, ¡cataplum!. Debí caer sobre el mismísimo infierno porque sentía un ardor indescriptible, como si nadara entre ácidos que terminaban por abrasarme entera, me revolvía entre olas de bilis, de babas, de yoquésé, es mejor no rememorarlo, es demasiado doloroso.
Y ahora, aquí estoy, quién sabe dónde...
¡Eh! Un momento, shhhh... me estoy moviendo, aquí pasa algo raro, las paredes se distienden, percibo ligeras contracciones, como si fueran movimientos peristálticos. ¡Uy! Estoy descendiendo, Dios me pille confesada. Uf, que me ahogo, qué opresión, me asfixio!!!
Prrrrrrrrrrrrrr...
¡Cataplúm!
¡Plofff!
Virgen Santa, pero qué hostiazo!!!.
Oh, pero se hizo la luz, al fin. No sé donde estoy, el desconcierto se ha apoderado de mi pero lo importante es que respiro, buf, qué alivio. Pero... sigo oliendo raro, no parezco la misma, no me reconozco. ¿Dónde está mi piel aceitunada? ¿y la firmeza de mi cuerpo? Me siento flácida, pestilente, ¿quién demonios soy?
-Shhhh...
¿Sí? ¿Quién eres?
-Soy los restos de tu voz interior.
¿Ah, sí? Y dime. ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? Me siento perdida en la nada.
-Ya. Yo me sentiría igual que tú en esa pringosa situación. Estás en el campo, al aire libre, en plena naturaleza y sigues viva.
Sí, me siento, sé que estoy viva pero ¿Me he muerto y he resucitado?.. ¿quién soy?
-¿Todavía no lo sabes? No has resucitado, directamente te has reencarnado en un divinidad.
¿Soy una divinidad? ¿Cuál?
-Eres una divina y majestuosa boñiga, también conocida como estiércol, muy valorado por sus propiedades fertilizantes. Pero vamos, que eres eso, una divina caca de vaca, divina mierda que se dice vulgarmente. Y ahora, respira hondo y amóldate a la naturaleza, si puedes...

Shhh... a mi no me habéis visto ![]()











yaris dijo
Sí que te he visto, vaca, no tienes vergüenza, ni corazón. ¿Cómo has podido hacerle eso a la tierna, fina y fragante hierbecilla del campo? ¿No te conmovía su fragilidad, su hermosura, su talle de reina? ¿Cómo has podido convertirla en “ESOOOOOOOO”? Puaghhh..
Aunque ahora que pienso, si ella quería ser beata y resulta que la has convertido en una divinidad… Cacosa, vale, pero divinidad al fin y al cabo. Pues no sé, ya me he descuadrado.
En fin, besitos. Para ti no, vaca, para la divina. Antes de que fuera divina, claro, cualquiera se le acerca ahora…
30 Septiembre 2009 | 06:51 PM