Demoré el aliento del silencio
Se bordean una a una las horas atardecidas para adentrarse en las callejas de la desierta noche. A cada paso se van diluyendo los pensamientos siniestros que en ocasiones nos persiguen y se rebusca con gesto mudo la luz que yergue en el horizonte. Ahí está, encumbrando la noche, alumbrando la senda del silencio y sellando la oscuridad con sus huellas. Es como una luminaria arrolladora que aspira las motas de niebla que velan el bosque de los sueños.
Sonríe la calma, breve y clara pero penetrante. Y vuelve a sonreír. Y me alumbra con ese guiño danzarín que eleva las comisuras del alma hasta desbordarla en serenidad.
Trato de rezagar las manecillas del reloj, de bloquear las horas y los minutos para retardar los segundos, y los instantes se dilatan hasta la amanecida.
Y demoro el aliento del silencio como cuando demoras el orgasmo emulsionándose en tu boca, y suspiro inundada de esa sonrisa, invisible y apaciguadora.
Y despierto, calmada y melódica, bañada en el sudor de la cálida y turbadora noche.
¿Buenos días! mi dulce silencio...









odys dijo
Buenos días :-)
También a mí me recibe a veces el aliento al despertar, pero no el del silencio, sino el de Dylan, mi perro, y te aseguro que no es un aliento cuya inspiración quieras demorar :D
Embriagadoras palabras, le entran ganas a uno de experimentar ya mismo la demora del orgasmo cuando se emulsiona, arf arf.
Besos castos, hermana, voy a darme una ducha de agua fría in nómine patrii et fillii et... per secula seculurum?
1 Julio 2009 | 03:43 PM