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La Coctelera

Beata

20 Noviembre 2009

¡Feliz Navidad!

 

 

¡Feliz Navidad!

 

Sí, ya sé que faltan unas semanas para el turrón pero poniendo en práctica ese refrán que dice "No dejes para mañana lo que puedas hacer ayer..." pues eso.

Que a veces pienso, y que una no sabe dónde estará mañana, ni dentro de 15 días y mucho menos si estaremos en Navidad con el pavo o como un pavo.

Y que siempre es mejor decir hoy todo aquello que queremos y deseamos para no llegar a las puertas de San Pedro con un "debería haber...".

 

Así que...  ¡Feliz Navidad y próspero 2010!

 

Pá por si acaso que no me olvide decir que se os quiere.

 

 

 

 

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9 Noviembre 2009

¡Perra!

 

 

Cuenta una extraña leyenda que una noche de verano un ingenuo suspiro escapó de un alma centinela, solo la luna llena fue testigo de esa inesperada huida. Era un suspiro cálido pero abatido que enmarañado entre la espesura de la niebla del inquieto bosque cobraba vida con formas y rostro de mujer.

 

Un rostro desdibujado que en ocasiones se revelaba en perfiles de todos los colores y tamaños e incluso en alguna ocasión se reveló entre las brumas como una auténtica hembra.

La luz del día trocaba a los árboles en gigantes que sacudían sus ramas con aversión y ella mudaba en hojas de otoño; a veces ocre y a veces rojiza, a veces mojada y a veces seca, pero siempre perdida entre las huellas de buscadores de setas, envuelta en el barro de cientos de botas y los orines de las liebres, de los zorros, arrastrando sus impulsos, a veces ligeros y a veces pesados.

Desapareció, nunca más se supo de ella hasta que una mañana se giró una espita roja de una oculta fuente y manaron aguas oscuras que encharcaron el alma del bosque pero un hilo negro escapó de ese sombrío charco y recorrió finos senderos que tambalearon su forma y cayó, reventó contra el suelo, se retorció en dolor y, siguió respirando hasta despertar en un lugar silencioso pero de sonora calidez. Ella nunca más se reconoció, nunca más supo quién era, de donde venía, a dónde iba. A veces dormía bajo su sombra y otras saltaba por encima de ella pero siempre pegada a esa sombra que tampoco reconocía.

Un espejo voló hasta ella y se posó en sus manos. La mostró unos ojos de húmedo azabache, una piel anudada entre sus lanas, unas orejas pequeñas y alicaídas, una nariz brillante de mocosuela, y una boca oculta entre la maraña de sus dientes.

Descubrió que era una auténtica hembra, una auténtica ¡perra!.

 

 

 

 

 

 

 

Ella sufre amnesia, no recuerda ningún ladrido, ni tan siquiera recuerda haber mordido carne alguna y tampoco recuerda haber jugado con ninguna pelota. Pero las noches de luna llena se siente extraña cuando su alma aúlla rellenando el vacío silencio gota a gota.

 

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30 Octubre 2009

Amapolas

Rodamos sin ejes a través de dilatados caminos, sin asfaltar, sin señalizar, sin doble sentido. Con rumbo indefinido paseamos el tiempo empujados por el susurro yugado con un par de ráfagas de viento. Arrollamos con nuestros cuerpos los extensos campos de amapolas y sobre médanos carmesíes morimos embriagados por el humo que el opio de la noche nos derramaba en el centro del alma. Flotamos envueltos en la humedad del rocío de las nubes hasta extenuar los sentidos superpuestos en nuestras pieles desfloradas, polinizadas por y para siempre. Amanecimos la cerrada noche y clareamos el anochecido día cuando soñábamos con el crepúsculo de los campos salpicados de ababoles y de suspiros. Despertamos, con el depósito vacío y un largo camino para poder acariciar el trémulo horizonte pero una luz roja palpitaba, nos alentaba, la reserva infinita fluyendo siempre de nuestros manantiales.

 

 

 

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28 Octubre 2009

Noche de HalloDinia

Click....

 

 

 

 

¿Oyes?

Auuuuuuuuuuuu..... uuuuu....

Escucha, escucha..., están cerca, muy cerca, siento como los ruidos graves y agudos me atraviesan la piel.

 

¿Qué es eso?

 

Parece un lobo aullando, no, no, podría ser el ladrido de un perro callejero o... ¿una perra? ¿como yo? o... ¿será mi corazón el que aúlla?.

 

¿Y eso?

Creo que es un gato que maúlla...

¿Por qué? ¿estará en celo? ¿tendrá frío? ¿estará solo?

Lo más probable es que un desalmado le haya pisado la cola al pobre minino, pero también podría ser el maullido de mis entrañas o podría ser una mujer chillando, llorando o silbando o musitando su pena.

Podría ser... ¿Una pelea de gallos? ¿Gallinas alborotadas? ¿Sin gallinero? ¿Sin gallo? ¿Sin corral? ¿Desplumadas?

 

Ahora me parece oír un eco humano...

¿Un niño? O... ¿quizás es una hiena que no sabe si ríe o si llora? O.... ¿Será mi garganta ahogada en dolor comprimido?

Ah, no, espera, me parece oír a un León, este sí, ruge bien alto, con desesperación o puede que imponga su ley, la de la selva, pero es un rugido nítido, se parece tanto al de mi estómago, casi, casi, igualito a mis secas entrañas.

Parece como si el viento se entremezclara dentro de mis oídos y lo acabara  enredando todo, hasta creí haber oído cadenas que se arrastran con esfuerzo por el suelo adoquinado.

¿Algún fantasma? ¿Varios? ¿O..varios?

 

 

 

 

 

 

 

Pero.... ¿y eso? ¿un jabalí? ¿un cerdo? ¿un marrano? ¿un cochino?

No sé, creo que la única diferencia entre ellos es el nombre aunque también puede ser su salvaje forma de vida, o la alimentación.... no es lo mismo comer pienso que comer bellota, no es lo mismo ser ibérico que de recebo.

Y ese chirriar...

¿Nadie les dijo como engrasar las bisagras oxidadas? Quizás sea la propia madera la que cruje porque su vejez se esté abriendo en lamentos, es posible.... sí.

Ahora sí, esa es una mujer que corre y grita con desesperación, la debe perseguir algo o quizás sea alguien... a saber, lo mismo huye de su propia sombra, casos de estos se han dado por la noche, y por el día también.

 

Ese sonido no me ha gusta ni un pelo aunque de tonta tengo unos cuantos que me alcanzan con las puntas abiertas hasta el pecho.

¿Qué hace? ¿Se burla de mi?

 

Y... ¿Eso es un paquidermo rezongando?

Puede ser que tenga hambre y su exigencia quejumbrosa sea justa. Sí, debe ser eso.

No sé, estoy algo confusa... me siento como Dinia, la noche me confunde, me engaña con sonidos que no acabo de reconocer, los oigo pero no los escucho.

 

Espera, esa voz.... sí esa sí la reconozco es la voz del miedo pero no la oigo, que grite todo lo que quiera, no me asusto tan fácilmente.

Sus pisadas son delatoras, huellas grandes, oscuras y aullantes.

Parece que se lamenta ante la gallardía de mi sombra, sí, que grite hasta descoyuntarse las cuerdas vocales, no pienso ni inmutarme.

Bueno sí, está vez seré yo la que corra detrás de él y lo atraparé, seguro. 

Un momento... siento algo a mis espaldas, no lo veo, no lo oigo, sólo lo siento...

Sí, es su cálido aliento, ahora sí, puedo escucharlo, aunque quizás no le oiga pero huelo la inmensidad de su alma, inconfundible...

 

¿Eh? Pero... la noche me ha dejado algo.

 

 ¿Qué eso?

 

¡Oh! No.... me han dado...

 

 

 

 

  

Octubre 2008 

 

 

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22 Octubre 2009

Shhh...

 

Hola, oscuridad, mi vieja amiga;
he venido a hablar contigo otra vez
porque una visión, deslizándose suavemente,
dejó sus gérmenes mientras estaba durmiendo
y la visión sembrada en mi cerebro aún continúa
dentro del sonido del silencio.
En sueños interminables paseaba solo
por estrechas calles adoquinadas;
bajo el halo de una farola
me levanté el cuello por el frío y la niebla,
y mis ojos fueron heridos
por el destello de una luz de neón
que hendió la oscuridad
y alcanzó el sonido del silencio.
En la desnuda luz vi
diez mil personas, o puede que más;
la gente charlaba sin hablar,
la gente oía sin escuchar,
la gente escribía canciones
que ninguna voz compartiría.
Nadie se atrevía...
a romper el sonido del silencio.

«¡Bobos! -les dije-, no sabéis
que el silencio crecerá como un cáncer.
Escuchad las palabras que podría enseñaros;
tomad los brazos que podría extender hacia vosotros».

Pero mis palabras cayeron
como silenciosas gotas de lluvia
que resonaron en el pozo del silencio.
Y la gente se arrodilló y rezó,
convirtiendo al neón en su dios.
Y el letrero emitió su mensaje
con las palabras de que estaba formado.
Y el letrero decía:

«Las palabras de los profetas
están escritas en las paredes de los metros
y de las chabolas».

 

 

Y susurradas en el sonido del silencio.

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13 Octubre 2009

Dust in the...

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30 Septiembre 2009

Divina naturaleza viva

 

Llevo horas apelotonada, inmóvil, con una sensación extremadamente pastosa. Miro a mi alrededor pero todo está muy oscuro, como en un túnel pero sin una luz al fondo, no hay horizonte, no hay sol y tampoco luna. Sinceramente, no sé donde me encuentro pero es un lugar tenebroso.

Esto parece una absurda pesadilla porque yo creí que había despertado hace un buen rato y no. Tengo la mente ennegrecida, algún vestigio del día de ayer me recorre etéreamente pero son trazas muy endebles.

Recuerdo el aire que mecía mi silueta, mis labios acariciados por el rocío de la mañana y esa húmeda caricia del viento que erguía mi alma, enverdeciéndome toda entera, desde la raíz hasta el filo de la sinrazón. Ese olor que emanaba de mi piel, tan arrebatador, tan henchido de frescura, y ahora, no percibo ese olor, parece que mi piel esté descompuesta, podrida desde todos mis adentros, el hedor es insoportable, no me soporto a mi misma, me repugno y no vomito porque no tengo espacio, porque estoy apretujada Dios sabe donde.

Quedan escasos restos de fotogramas sonoros en alguna parte de mi memoria. Recuerdo el canto de los pájaros, el susurro del otoño a mis espaldas y... ese sonido tan extraño, tan socarrón, esos acordes onomatopéyicos penetrantes, berreantes, tan cargantes...  Aún no he conseguido olvidar ese eco que avanzaba frente a mi, trapa trapa, trapa trapa..., era muy inquietante, yo solo veía borrones blancos y borrones negros, muchos borrones, y de repente, ¡uy!, ¡zás!, gluglú... ¿dónde estoy? ¿me acuna Morfeo?

Empecé a sentir un triquitraque indecoroso en todo mi cuerpo, sentía como la piel se desgarraba y una sangre cetrina se esparcía en una especie de cueva muy húmeda, con una bestia deslenguada que no paraba de azotarme, ¡zás!, ¡zás!, y un dolor tan intenso que me mareé por completo, quedé inconsciente porque tengo fama de ser algo blandengue, -aunque todos saben que me crezco con unas cuantas gotas de lluvia y que me cercenan con mucha frecuencia porque temen mis desbordamientos campales-, pero esta vez me siento muy machacada, en serio.

Después creo que recobré el conocimiento, eso creo porque aún hoy no sé de qué soy consciente. Solo sé que sentí el cuerpo como si me hubieran trasegado a dentadas, tris, tris, tris... una maldita sensación que no se la deseo ni a mis peores cardos borriqueros.

De pronto, glup, entré como en una espiral, vueltas, y más vueltas. Yo intentaba inútilmente agarrarme con uñas y dientes a las murallas pero eran demasiado resbaladizas, babosas, repugnantes, puagggg... todo fue inútil porque mi cuerpo flaqueaba, mi estabilidad estaba demasiado triturada y debilitada, sin esencia de mi.

Y, ¡cataplum!. Debí caer sobre el mismísimo infierno porque sentía un ardor indescriptible, como si nadara entre ácidos que terminaban por abrasarme entera, me revolvía entre olas de bilis, de babas, de yoquésé, es mejor no rememorarlo, es demasiado doloroso.

Y ahora, aquí estoy, quién sabe dónde...

 

¡Eh! Un momento, shhhh... me estoy moviendo, aquí pasa algo raro, las paredes se distienden, percibo ligeras contracciones, como si fueran movimientos peristálticos. ¡Uy! Estoy descendiendo, Dios me pille confesada. Uf, que me ahogo, qué opresión, me asfixio!!!

 

Prrrrrrrrrrrrrr...

¡Cataplúm!

¡Plofff!

Virgen Santa, pero qué hostiazo!!!.  

Oh, pero se hizo la luz, al fin. No sé donde estoy, el desconcierto se ha apoderado de mi pero lo importante es que respiro, buf, qué alivio. Pero... sigo oliendo raro, no parezco la misma, no me reconozco. ¿Dónde está mi piel aceitunada? ¿y la firmeza de mi cuerpo? Me siento flácida, pestilente, ¿quién demonios soy?

 

-Shhhh...

 

¿Sí? ¿Quién eres?

 

-Soy los restos de tu voz interior.

 

¿Ah, sí? Y dime. ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? Me siento perdida en la nada.

 

-Ya. Yo me sentiría igual que tú en esa pringosa situación. Estás en el campo, al aire libre, en plena naturaleza y sigues viva.

 

Sí, me siento, sé que estoy viva pero ¿Me he muerto y he resucitado?.. ¿quién soy?

 

-¿Todavía no lo sabes? No has resucitado, directamente te has reencarnado en un divinidad.

 

¿Soy una divinidad? ¿Cuál?

 

-Eres una divina y majestuosa boñiga, también conocida como estiércol, muy valorado por sus propiedades fertilizantes. Pero vamos, que eres eso, una divina caca de vaca, divina mierda que se dice vulgarmente. Y ahora, respira hondo y amóldate a la naturaleza, si puedes...

  

 

 

 

 

 

 

 

Shhh... a mi no me habéis visto   

 

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29 Septiembre 2009

Como el agua

Ni puta gana de fluir, estoy atollada, con las venas momificadas y la sangre aglomerada.

Te levantas, buscas el sol a través de la ventana y ahí está, menos mal, un aliciente para ir a deshacerse en el trabajo con algo de luz templada aunque el cielo enseñe alguna nube dispersa y cabrona, parece que ni el cielo es perfecto, qué le vamos a hacer.

El primer pensamiento está vestido de él cuando te miras al espejo y ves ese brillo inconfundible en tus ojos. El segundo pensamiento es como un complemento más de ti, también de él. Acaricias con tus dos manos esa taza de café, humeante, con olor a tueste natural y ligeras trazas de torrefacto. Posas despacio tus labios resecados durante la noche sobre ese borde de vidrio empañado en vaho caliente y con timidez das tu primer sorbo. Ahí, en ese momento en el que tu saliva se fusiona con el café brota él en tu mente, es cuando dejas de ser tú y ya eres café, deslizándote lentamente por la garganta, esquivando las amígdalas para esquiar torpemente sobre el esófago y alcanzar la orilla del estómago. Un estómago vacío que brinca con el primer calor de la mañana, dentro de ti, aclimatando tu piel desde los adentros. Y mientras paseas tu dedo sobre las huellas que tus labios han imprimido en ese borde,  el pensamiento sigue el vaivén de tu dedo en la taza y te arropas con un tercer pensamiento... 

Y nada más, hoy soy incapaz de fluir, por mucho que me sienta café por dentro, por fuera soy como el agua, insípida y además encharcada... Hoy por lo menos.

 

Ah, y felicidades a mi hermanillo, hoy es su santo....

 

 

 

 

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